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La Deshumanización del Arte

LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE

ORTEGA Y GASSET, José. La deshumanización del arte y otros ensayos de estética. Madrid, 1925, 11ª edición 1987. Ed. Espasa Calpe.

 

DE QUÉ TRATA EL LIBRO.

 

Parte del concepto de “arte nuevo”, el arte de vanguardia que se hacía en Europa desde comienzos del siglo XX en adelante. A través de diferentes títulos el autor va analizando las diferencias entre este “nuevo arte” y el que se realizaba en el siglo XIX, que tenía una producción romántica y naturalista, llena de contenidos humanos y por tanto muy cercanos a la mayoría de la gente; por el contrario el “arte nuevo” carece de ellos, por lo que tiende a la deshumanización. El artista de la vanguardia está dominado por una repugnancia a lo humano, de ahí que el arte se vaya deshumanizando y haciéndose impopular; ya no necesita como referente la realidad, ni al hombre, ni a sus sublimes expresiones. Esta es la razón por la cual el arte se hace incomprensible para la mayoría de las personas, para la “masa” (que según Ortega, surge como resultado de ese desnivel entre el progreso de la época y el de los hombres). La “masa” se inclina por un arte humanizado que narra de manera real lo que acontece en la vida, o al menos en el ideal de vida que ellos tienen. El “arte nuevo” refuta frontalmente  esto, no le interesa la figuración y llega a la abstracción, rechaza todo lo que de humano hay en la vida. Un arte que resulta ininteligible e impopular para la mayoría de la población, de ahí que sea la mejor expresión de la deshumanización del arte. Desde otro punto de vista, la " deshumanización" encuentra su contexto inmediato en la superación del idealismo como tema de nuestro tiempo. Frente al romanticismo Ortega, va analizando modelos de "arte nuevo" en la poesía (Mallarmé), en la música (Debussy), en el teatro (Pirandello: Seis personajes en busca de autor), en la novela (Proust), en la literatura (el "ultraísmo": tendencia estética nacida en España que recoge ciertas vanguardias europeas de la década de los veinte) y en las artes plásticas el cubismo.

En este ensayo se pretende asimilar el arte desde una perspectiva social, dando por supuesto que el arte cuenta con esta perspectiva. Da por sentado que todas las sociologías de las diferentes artes se mueven a la vez, formando todas, un gran conjunto en movimiento. Las artes suelen compartir una inspiración idéntica por tanto, esta identidad comprende también una idéntica sociológica.



 

 

 

RESUMEN RAZONADO DE LOS CONTENIDOS.

 

Impopularidad del arte nuevo.


El autor decide enfrentarse a la labor de interpretar las intenciones, características y naturaleza del arte joven, o arte nuevo, proyecto necesario para el estudio sociológico de la época... Describe el arte nuevo como impopular debido a su incomprensión, por su desdén al sentimiento humano en la obra de arte, como un fenómeno de índole equívoca debido al amor por el arte como farsa y al odio por el arte serio y, finalmente, como intrascendente debido a su carácter de burla y pérdida de seriedad...

La frase: “Todo el arte joven es impopular, y no por caso y accidente, sino en virtud de su destino esencial”, puede resumir bien este apartado, en el que el autor viene a decir que todo lo que es innovar tarda un tiempo en ser aceptado, en conquistar la popularidad. Considera que el arte joven, por naturaleza, comienza con un rechazo social. El estilo innovador no suele gozar de popularidad pero acaba alcanzándola. Sin embargo Ortega y Gasset describe el arte nuevo como impopular, lo que significa que tendrá siempre a las masas en contra suya. Este fenómeno genera en la sociedad dos grupos antagónicos creando grandes divergencias, la cual, no se origina por una disociación de gustos sino por una incomprensión por parte de la mayoría. Lo que ocurre es que la masa no lo comprende y al no entenderlo no les gusta. El arte nuevo es para una minoría y la otra parte, el publico catalogado como los que no entienden, se sienten irritados, quedando como humillados por su falta de comprensión. Por tanto podemos entender, que desde el punto de vista sociológico, el arte nuevo divide en dos ramas al público. No habla de la masa como inferior o muestra a la minoría como superior, pero es evidente que recalca que existen diferencias. Ortega y Gasset demuestra así que el arte genera una respuesta social y esto implica que tiene una sociología; por tanto el estilo del arte puede entenderse según la respuesta que suscite en la masa. Hasta ahora el arte había sido para el pueblo, para la masa, conociéndose siempre como un conjunto.


Arte Artístico.

 

En este párrafo el autor plantea el significado mayoritario de goce estético. Viene a decir que el objeto del arte, para la mayoría de la gente, no es  más  que el mismo que la existencia cotidiana; las cosas humanas que son interesantes. Para gozar de ello, no habría que tener una sensibilidad artística sino simplemente, una sensibilidad humana y dice que a lo largo de la Historia, siempre ha habido un arte para las minorías y otro para las mayorías.



Esencialmente el arte nuevo es impopular en un profundo sentido. Si no todo el mundo logra comprenderlo es que se sustenta en algo no humano. No es un arte para los hombres en general. Es más fácil que las personas simpaticen con una obra cuando ellos se interesan por los destinos humanos que ésta les brinda. Por tanto, para la mayoría, este goce estético no supone una actitud puramente espiritual sino que suscita una actitud similar a cualquier acto cotidiano, solo que es de menor utilidad. Ortega considera que "(...) esa ocupación con lo humano de la obra es, en principio, incompatible con la estricta función estética”.
Lo que acontece es que si el arte presenta cosas con las que no todo el mundo puede identificarse, se deshace de la figura y de las pasiones humanas y la obra solo consta de cosas puramente artísticas y de elementos puramente estéticos, se produce una división clara en el público. Hasta la llegada del arte nuevo toda obra ha sido realista, es decir, se ha dedicado solo a lo humano. Para entender esto basta con la sensibilidad humana y no se requiere sensibilidad artística. Para ver una obra de arte tenemos que acomodar nuestra vista. No debemos regocijarnos en lo humano sino ver lo puramente artístico y es imposible ver las dos cosas a la vez.


Es insólito que una persona este carente de sensibilidad humana por tanto la obra no debe de intentar aludir a esta, sino a esquivarla. Pero siendo el ser humano el creador de la obra de arte es complejo idearla carente de humanidad. De hecho ya se hace abstracta la idea de que el ser humano sea capaz de entender una obra totalmente deshumanizada. Podemos comprender que existe con el arte nuevo una tendencia purificadora a través de su deshumanización. Otra cosa es saber si sería posible llegar a un arte estrictamente puro. Cuando el contenido humano apenas sea apreciable tendremos un objeto que solo pueda percibirse por una sensibilidad artística, es decir, por un artista, diferenciando entonces en la masa entre los que son artistas y los que no lo son. Entendiendo también a este no solo como al creador de obras sino a quien es capaz de percibir el arte.

 

Unas gotas de fenomenología.

 

Como las miradas son numerosas y diversas, la realidad también puede ser múltiple y diversa. Cabe preguntarse ¿qué realidad es la verdadera? Para que podamos ver algo, para que un hecho se convierta en objeto que contemplamos es necesidad separarlo de nosotros y que deje de formar parte viva de nuestro ser. Cualquier obra sería ininteligible, no sería nada, si no quedasen restos en ella de esa realidad vivida. Y eso viene a ser las ideas, que se hacen objeto y término de nuestro pensamiento. Comienza la deshumanización del arte.

Si tenemos en cuenta que, como escribe el autor en su ensayo, "una misma realidad se quiebra en muchas realidades divergentes cuando es mirada desde puntos de vista distintos" ninguna de ellas es más verdadera que otro solo podemos elegir cuál sería la más normal. Según el autor, el punto de vista más razonable que debe mantener un artista solo tiene que atender a lo exterior y separarse de la situación emocional. No debe intervenir sentimentalmente. Para que un hecho se convierta en objeto contemplativo es necesario separarlo de nosotros.
Todos los puntos de vista parten de la realidad vivida o la realidad humana puesto que si no se vive no puede ser contemplada. Este hecho le otorga a la realidad vivida una cierta primacía. "(...) el punto de vista humano es aquel en el que "vivimos" las situaciones, las personas, las cosas. U, viceversa, son humanas todas las realidades- mujer, paisaje, peripecia-cuando ofrecen el aspecto bajo el cual suelen ser vividas”.

 

Comienza la deshumanización del arte.


A pesar de esto existe una escala de distancias espirituales. En ella se encuentran los grados de proximidad y los de alejamiento. Los de proximidad se refieren a aquellos en los que existe una clara participación sentimental y hace alusión la realidad vivida, y los grados de alejamiento son los que convierten la escena en pura contemplación y aluden, por tanto, a una realidad contemplada. Este último es el grado del que debe de ser partícipe un artista según Ortega y Gasset. Hasta el momento, las obras se han centrado en la realidad vivida, camuflando la percepción de la forma artística. No deben de guiarnos las convicciones arraigadas, el obstinarnos en mantenernos siempre en el horizonte habitual, puesto que nos lleva a una vejez prematura. El autor considera que el S. XIX ha sido un arte "bizco". Este intentaba aunar la percepción de la realidad vivida y la forma artística que son, en principio, incompatibles. Según Ortega y Gasset, la nueva inspiración va por el camino real del arte, por el camino de “la voluntad de estilo”.


Invitación a comprender.


El autor nos invita a reflexionar sobre lo sospechoso que es todo lo inamovible. El arte no puede tener siempre el mismo centro de gravedad: lo humano. El realismo ha sido lo que siempre ha imperado en la estética y ahora, el arte joven estiliza, deforma lo real, y esto es la deshumanización. Para entender el porqué se ha originado el arte nuevo, el autor se decide a indagar sobre los puntos en común que mantiene.

Sigue la deshumanización del arte.

 

Si algo tiene claro es que el arte nuevo tiene como sensibilidad estética general la deshumanización. La intención de los artistas anteriores era la de la mimesis, que el objeto representado tenga la misma apariencia que cuando pertenecía a la realidad vivida, pero en el arte nuevo cuesta reconocerlos. Puede entenderse que el pintor esté errando en su empeño de representar el objeto pero resulta que sus intenciones son opuestas al del objeto humano. Va contra la realidad, se ha propuesto destrozar su lado humano, y fuerza al espectador tratar con objetos deshumanizados con los que son imposible la convivencia. Es por esto que tenemos que inventar actos que sean adecuados a aquellas figuras con las que no podemos tratar humanamente. Debemos de lidiar con sentimientos exclusivamente estéticos y para llegar a este resultado se debe prescindir de las formas humanas y construir formas originales; pero esto es prácticamente imposible.

 


El tabú y la metáfora.

 

El arte nuevo no es inhumano simplemente por no contener formas humanas ya que no intenta sencillamente pintar algo diferente de un hombre sino que quiere pintarlo lo menos parecido posible. Lograr algo alejado de la mimesis que no se hunda en el absurdo, que posea substantividad no es tarea fácil. Está claro que el arte nuevo considera tabú todo lo humano y por tanto es lógico que genere antipatía por las cosas establecidas sobre la jerarquía de este. En esta jerarquía de rango prevalecen las personas, después los seres vivos y al final las cosa inorgánicas sintiendo el arte nuevo más odio por las cosas que se muestren más cercanas a la cúspide.


En el arte nuevo se entiende que una obra no debe dedicarse a los sentimientos puesto que solamente incita a que estos se reflejen en el espectador por empatía o contagio careciendo esto de ningún orden espiritual. El espectador goza de si mismo siendo la obra quien lo ha incitado y por tanto dejando de ser lo contemplado. Esto sucederá siempre con las obras dedicadas a las realidades vividas, que suscitan en nosotros una participación sentimental. El arte no debe de consistir en un contagio, en una mecánica ya que esto supone un acto inconsciente y se entiende que el arte ha de ser trabajo del intelecto. El placer estético es un placer inteligente que posee un carácter perspicaz y motivado.
Para ver una obra de arte, se debe hacer a distancia. Si esta nos propone, además de la visión estética una percepción humana se produce en nosotros una dificultad. No sabemos si hemos de vivirla o contemplarla. Todas las ramificaciones artísticas han ido desarrollándose en torno a la deshumanización, promovidos por un u otro personaje. Los procedimientos de deshumanización son muchos. Así pues cada arte se desarrolla en el camino que se le ha señalado pero guardan una matriz. Este ensayo muestra interés por entender el enlace entre estos caminos, y tiene la intención de buscar la línea matriz del nuevo estilo.

Las principales herramientas que el arte nuevo utiliza en su lucha contra lo humano son la metáfora y el cambio de perspectiva.


La Metáfora, del griego meta (fuera o más allá) y pherein (trasladar) se nos plantea como una potencia que nos mantiene alejado de lo real, nos facilita la evasión. Esta consiste en suplantar una cosa por otra como medio de huida.
El origen de la metáfora se encuentra en el tabú. En una época el miedo a mencionar ciertas cosas de difícil escapatoria hizo que se recurriera a la metáfora como medio de esquive. Así se podían designar las cosas innombrables. La metáfora camufla la realidad, la rodea y la esquiva basándose en lo real. Fue usada también con otros fines como el de ennoblecer el objeto real, siempre con intención decorativa.
En la nueva poesía la metáfora intenta prescindir de este carácter ornamental y volverse sustancia de la poesía dejando de lado su papel de elusión. La finalidad de la metáfora pasa, de ensalzar lo real designado, a emplearse para denigrar la realidad. Se convierte así en un radical instrumento de deshumanización.


Supra e infrarrealismo.


         Para Ortega, aun siendo la metáfora el instrumento más radical de la deshumanización, también hay otros, y el más simple es el que altera o modifica la perspectiva habitual de las cosas. Consiste en invertir la jerarquía, es dar primacía a los sucesos mínimos y vulgares de la vida. Es otra de las herramientas del arte nuevo contra lo humano, el cambio de la perspectiva a la que estamos acostumbrados. No hace falta alterar las cosas para deshumanizarlas, basta con cambiar sus valores, con darle la vuelta a la jerarquía y destacar las cosas más nimias, haciéndolas aparecer en primer plano sobre cualquier otra cosa. Deja de lado la atención a los sentimientos, considerados bastante relevante por la jerarquía de los valores humanos. En contraposición se aprecian las cosas más insignificantes y esto conlleva a una pérdida de monumentalidad de las cosas.
Esto es lo que une a todas las artes nuevas. La necesidad de abandono, de huida de lo real, se satisface en el
suprarrealismo de la metáfora y en el infrarrealismo. Al hacerse la metáfora protagonista de destinos poéticos implica que la intención estética ha dado un vuelco. Si la metáfora antes era mera decoración de la realidad, ahora es necesario eliminar lo real, lo extra-poético y esta inversión que se hace en la metáfora es general en todos los medios del arte nuevo.

 

 

La vuelta del revés.

 

Nosotros no poseemos lo real sino las ideas que hemos tenido de ello. Captamos la realidad mediante las ideas y entre ambas hay mucha distancia. Lo que pensamos de las cosas nunca será semejante a lo real. El objeto es siempre más que la idea, por tanto esta queda como un simple esquema de lo designado.
Sin embargo nosotros confundimos nuestra idea con la realidad y esto nos hace caer en una ingenua idealización de lo real. Si a esto le damos la vuelta y entendemos la idea como lo que es, una irrealidad, un pequeño esquema que nos hacemos de lo real, estaremos desrealizándola, es decir, deshumanizándola. Así pues en el arte nuevo el artista no intenta reflejar la realidad a través de una idea, sino plasmar la idea que se tiene de la realidad; porque predomina la idea sobre lo real. El cuadro ha renunciado a imitar la realidad y ahora simplemente es un cuadro; una irrealidad.

 

Iconoclasia.

 

Para el autor el arte joven rompe con lo establecido y se pregunta por qué el artista joven necesita suplantar la imagen real por el esquema geométrico. Y dice: “todos los errores y aún estafas del cubismo no oscurecen el hecho de que durante algún tiempo nos hayamos complacido en un lenguaje de puras formas euclidianas”. Sin embargo, lo ve como algo que sucede cíclicamente en la historia y nos remite al arte prehistórico: aún buscando la forma viva, se acaba eludiéndola y expresando signos abstractos y geométricos. Estas erupciones de iconoclasia surgen una y otra vez en la religión y en el arte.

 

Influencia negativa del pasado.

 

El arte y la ciencia son los primeros en mostrar el cambio de ideología global. Esto sucede porque están menos sometidas a las condiciones sociales. Pero es necesario poder definir el nuevo fenómeno para poder saber que estilo de vida está anticipando y porque ha aparecido. Entonces el autor nos plantea la pregunta de qué significa ese asco a las cosas vivas por parte del arte nuevo. ¿Cuál es su origen? El arte del presente está enormemente influenciado por el arte de pasado ya que el artista vive siempre dentro de un entorno y de un contexto artístico que lo ha antecedido. Las influencias que las tendencias artísticas existentes hacen sobre el artista pueden ser positivas o negativas, viéndose el artista involucrado en el arte de la época o ensalzando una lucha contra él. El motivo principal por el que influye negativamente el arte de ayer sobre el de mañana suele ser la fatiga, el cansancio el hastío de una rutina creativa, esto obliga a movilizar el arte y lo fuerza a una transformación.

Se entiende con facilidad que un estilo artístico haya intentado desarrollarse siguiendo el camino del arte de otra época, pero es más complejo, entender que haya nacido por contraposición a esa tradición artística. Es este carácter negativo el que ha movido en numerosas ocasiones el arte. El autor entiende que la aberración que siente el arte nuevo por las formas vivas es un ciclo normal que se produce en el arte. Ya en la prehistoria se mostró una repulsión que les llevó hacia la evasión de la forma viva. El asco de arte nuevo a las formas vivas proviene del asco a la tradición del arte; esa tradición que se interpone entre el artista y el mundo. Y es por la repugnancia que tienen a la tradición por lo que el arte nuevo siente simpatía a los estilos más antiguos en los que la tradición todavía no se había formado y donde predominaba una cierta ingenuidad.
Pero este ataque al pasado artístico se puede considerar un rechazo del arte que ha habido hasta ahora es decir, del arte en si “¿qué otra cosa es concretamente el arte sino el que se ha hecho hasta aquí? “.

 

Irónico destino.


Se forma pues una contradicción en el arte nuevo. Si consiste en la deshumanización del arte a través de la búsqueda de la materia puramente artística se está desvelando un entusiasmo por el arte. Pero ya antes habíamos llegado a la conclusión que el arte nuevo desprestigiaba toda la tradición del arte anterior, es decir, el arte en general. Esta contradicción se encuentra muy patente y lleva a significar que el arte nuevo es un fenómeno de índole equívoca.
Hasta ahora el arte, al basar su existencia en las cosas humanas, era algo muy serio. Al desprenderse del carácter humano el arte nuevo aspira a lo cómico, a transformarse en una broma en sí mismo y esto perturba la compresión de las obras por parte de las personas arraigadas en la tradición. Estas consideran el arte nuevo una farsa, lo cual sería cierto si el arte nuevo pretendiera que sus obras aspiren a ser el objeto de una admiración patética. Pero no es así; el arte nuevo se presenta como una burla. Ridiculiza el arte a través del arte. Curiosamente, al hacer ademán de aniquilarse a si mismo sigue siendo arte.
Ahora podemos entender este amor-odio al arte: Odio al arte serio y amor al arte como farsa que triunfa incluso sobre sí mismo. Ninguna forma del arte es la autentica y genuina; todas son burladas y hechas una imagen.

No es de extrañar por esto que los nuevos artistas entiendan el arte como una labor intrascendente, Al nuevo artista le interesa su oficio porque carece de importancia grave. Antiguamente el arte era de una importancia desmesurada ya que este te dedicaba a los problemas humanos. En el caso del arte nuevo, el arte no salva al hombre, sino que lo libra de la seriedad de la vida.
Esto lleva a Europa en una etapa de puerilidad en la que lo importante no es, como antes, la conexión del arte con lo social y lo político sino con el juego. Los valores de juventud sobre los de senectud. El carácter del arte nuevo se resume en su intrascendencia, en su cambio de valores y de jerarquía .El arte ha prescindido del patetismo humano y por tanto a perdido su transcendencia, quedando solo arte desnudo.

 

La intrascendencia del arte.

 

En este último epígrafe quizás resuma el ensayo entero. Nada de lo que ocurre en el “arte nuevo” es tan novedoso. En la historia ha habido otros momentos: sólo es el triunfo de los valores de la juventud sobre los valores de la senectud, porque la historia se mueve según grandes ritmos biológicos. Se entiende que de todo lo dicho es complicado, definir una cosa y topar así con su realidad inmediata, sobre todo cuando esta todavía se está originando. El autor tan solo espera que esta obra pueda hacer que broten otras más certeras y se justifica diciendo que tan solo quería comprender los nuevos propósitos artísticos. Por esto solo ha intentado extraer la intención del arte nuevo y no sus métodos.
Una cosa le queda clara. Ya no hay marcha atrás. Pueden resultar críticas certeras contra el arte nuevo pero esto no será suficiente como para volver hacia el camino de la tradición. A los jóvenes no les interesa el arte tradicional y germina con ellos un nuevo sentido del arte. En esto consiste toda evolución artística.
Es mejor entender el arte joven, comprendiendo que consiste en un desarrollo artístico basado en la evolución del arte anterior. Considera inútil toda lucha por mantenerse en la tradición del arte, ya que en él es nula toda repetición y los estilos se agotan. No por la carencia de talentos personales, sino porque en sí, el estilo o movimiento artístico, tiene un límite. Consta de un principio y un final, no puede ser eterno.

 

CONCLUSIÓN

Ante la aparición de un nuevo arte a comienzos del siglo XX, Ortega escribe en 1925 este ensayo en el que defiende la tesis de que en este “arte nuevo” se da un proceso de deshumanización. Entendiendo por deshumanización del arte, la no necesidad de ninguna realidad vital que lo sostenga sino que él mismo tiene su significado y sentido, sólo busca explicarse así mismo. Y el núcleo de esta “deshumanización” sería la metáfora. El arte sería sólo arte desligándose de la realidad humana y creando un lenguaje propio. Desde otra perspectiva hay cosas en el texto que me desconciertan, no sé exactamente si está desmitificando el arte en general o, por el contrario, no le interesa el arte nuevo.  Por otro lado, no me aclara, por qué el hombre sigue necesitando hacer arte. Pienso que el propio Ortega deja abiertas muchas de las preguntas que él mismo plantea: ¿por qué se deshumaniza el arte? El arte es el que más trabaja con el pensamiento, con el conocimiento, con las ideas, con el concepto y, en ese sentido enlaza directamente con lo humano, con lo más profundamente humano que es la razón. Si creamos, o mejor componemos con la mente, es lógico pensar que organizamos la obra gracias a la razón, que por otra parte es lo que nos distingue de los demás animales, es lo que nos humaniza. Por tanto el arte que parte de la razón no puede dejar de ser humano. Ciertamente al centrar el arte  en las ideas, en los conceptos, se hace más complejo su entendimiento se dificulta para la “masa” y en ese sentido,  estaría totalmente de acuerdo con Ortega,  no es que esté hecho para una minoría, sino que la mayoría no lo entiende; de ahí su impopularidad y rechazo. Pero es algo que entra dentro de la normalidad, si pensamos que todos los movimientos artísticos han sido inicialmente impopulares.

Comentarios

un alcance para dar el primer paso a análisis del ensayo de gasset

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